Resulta natural ver como la industria de las motocicletas ha sufrido grandes cambios en los últimos años: nuevos modelos han salido al mercado, se han reinventado, otros han renacido como es el caso de la Africa Twin y claro, hay algunos que lamentablemente corrieron el peor destino y ya no están en las vitrinas.

En el mundo dual sport o trail tenemos como ejemplos de esta desdicha a modelos como la BMW G650 y F650 GS, la Yamaha XT660 y quizás estamos frente al fin de uno de los íconos del segmento y de los grandes viajes, la Kawasaki KLR 650. Sin mencionar que otros modelos podrían correr la misma suerte como la Suzuki DR650 o la Honda XR650 L.

¿Y porque me refiero a el fin en particular de la KLR? Sorpresa ha causado una carta enviada a dealers y distribuidores de Kawasaki en Estados Unidos donde hacen mención a que el modelo será descontinuado a contar del 1 de Octubre de 2018, porque que desde Kawasaki Motos Company ya el stock es reducido y será ofrecida con un descuento, presumiblemente para deshacerse del stock remanente. Pero esta notificación al parecer no es global ya que Kawasaki Australia ha confirmado el modelo KLR en su lineup para el año 2019, con las mismas especificaciones desde que se actualizó en 2008.

Lógicamente surge la interrogante de porque modelos exitosos deben ser removidos de los mercados y la respuesta es simple: las normativas, principalmente las de emisiones. El calentamiento global y la polución ha llevado a endurecer las leyes al respecto en varios países y continentes, para hacer de los vehículos motorizados menos contaminantes imponiendo muy estrictas regulaciones como la Euro, que cada tanto se va actualizando y limitando aún más las emanaciones de material nocivo para el ambiente. Es por esto que cada año vemos los nuevos modelos con escapes más agrandes y abultados y más eficientes.

Curiosamente los modelos más afectados por estas normativas son los monocilíndricos, pero no es casualidad. Estos motores con un diámetro relativamente grande, van a contaminar más, ya que los cilindros tienden a deformarse cuando se calientan. Esto conlleva la quema (no ignición) de combustible, que a su vez aumenta las emisiones.

Un ejemplo es la comparativa de emisiones que realizó la Junta de Recursos del Aire de California (EE.UU.) entre la KLR 650 y la Versys 650, que vendría a ser su paralelo moderna (bicilíndrica y con inyección electrónica). Los resultados mostraron que la KLR produce el doble de hidrocarburos y seis veces más monóxido de carbono por kilómetro que su comparativo.

También hay normativas de seguridad, como la obligatoriedad de contar con sistemas de frenos antibloqueo (ABS), cosa que no es tan fácil de implementar en modelos antiguos, o que el costo que significa desarrollar las adaptaciones no da para que el modelo siga siendo rentable. A veces es mejor y más barato hacer algo desde cero que adaptarlo a lo ya existente. Pero tampoco se ha visto un esfuerzo por la casa japonesa de desarrollar un modelo que venga a reemplazarla, a menos que estén trabajando muy en silencio.

Realmente es una lástima ver como estos clásicos desparecen, pero no es menos cierto que los tiempos no están para perpetuar motores nocivos y modelos que en su momento fueron lo máximo, pero que hoy en día el mercado exige que se incorporen nuevos elementos para hacerlos más seguros, para nosotros, los pilotos.