Antes de comenzar el relato de este viaje, debo mencionarles el contexto. Inicialmente el destino era Ushuaia, con un estimado de tiempo de 15-20 días, pero en el transcurso de la planificación surgió un nuevo compromiso laboral, lo que obligó a replantear todo. Si o si había que salir de viaje, pero el tiempo disponible se reducía drásticamente a solo un par de días lo que también obligaba a modificar el trazado. Aprovechando un evento en Motocamp que me hacía salir 400 km de casa, aproveché esa oportunidad para realizar mi viaje, con la limitación de tiempo respectivo.

Entonces la historia sigue así. Solo disponía de 3 días para realizar una ruta de 1.150 kilómetros, que incluía la parte norte de la Patagonia Argentina y parte de la Carretera Austral (Ruta 7) en lado Chileno. Todo comienza junto a Juan Pablo en su Yamaha Super Tenere 1200 en el Paso Fronterizo Mamuil Malal (Curarrehue, Chile) desde donde cruzábamos la frontera por un paisaje agreste, con la Cordillera de los Andes de acompañante. El objetivo del día era llegar a la ciudad de El Bolsón, todo siguiendo por la Ruta 40, lo que se traduce en unos 500 km.

Al poco andar ya estábamos en Junin de los Andes (Provincia de Neuquén) desde donde tomamos la Ruta 40 para tomar la Ruta de los Siete Lagos, que a esta altura ya son como 12 lagos. En San Martín de los Andes nos detenemos para recargar combustible y almorzar, bajo un sol que no daba tregua.

Decidimos tomar ese camino porque al ir acompañada de lagos y abundante vegetación nos daría un respiro en cuanto al intenso calor. Pero también nos jugaría en contra ya que el polen afectó la salud de Juan Pablo. Al llegar a Villa La Angostura tuve que medicarse para continuar viaje, los que han pasado por algo así sabrán lo molesto que resulta una alergia.

Bordeando el lago Nahuel Huapi cruzamos hacia la Provincia de Río Negro, llegando a San Carlos de Bariloche. Nos adentramos por montañas y lagos preciosos, un camino muy serpenteante y que requería de mucha atención en la conducción por la presencia de baches en el camino. Algo que siempre sorprende es la motivación de los argentinos para hacer visa social y compartir al aire libre, en cada espacio que había de un lago había gente disfrutando de la naturaleza y una buena comida.

En el último tramo el paisaje ya comienza a cambiar, pasando de una frondosa vegetación nativa hacia altas montañas y riscos con vegetación más baja, coníferas, lagos y ríos. Finalmente en El Bolsón encontramos un hostal donde acomodarnos con las motos y salimos a recorrer. Es una ciudad con vida, de paso turística, con amplia oferta en alojamiento y gastronómica.

El segundo día comenzaba muy temprano ya que había que hacer otros 500 km., algunos de ellos por caminos no pavimentados. Además muchos nos dijeron que el viento en algunas zonas de la Ruta 40 iba a ser intenso. Nuevamente el paisaje cambió a un escenario seco, de grandes planicies con muchos tonos café con leche y empedrados.

Para nuestra sorpresa el viento no fue tema, pero si el estado del camino 60 km antes de llegar a Esquel (Provincia de Chubut), el cual progresivamente se iba deteriorando hasta un punto donde no podíamos circular a más de 30 km/h para no dañar las llantas y ver por donde trazar el camino sin darle a un hoyo. En Esquel nuevamente repostamos combustible, a un precio que nos parecía un chiste: a 8 centavos de dólar el litro.

Al pasar por la ciudad de Trevelin se logra apreciar el Cerro Situación (Parque Nacional Los Alerces), que en esta oportunidad aún conservaba nevado en sus picos, haciendo obligada la detención para hacer unas fotografías.

Dejándonos llevar un poco por el GPS tomamos un camino que nos llevó al poblado de Aldea Escolar, que en el mapa se ve como una cuadrícula con calles, pero en realidad con chacras y parcelas lo que nos hizo confundir por un momento. De todas formas llegaríamos a Chile por ese camino, donde ya afrontábamos los primeros 30 kilómetros de offroad que nos separaban de la frontera. Bordeando el río Futaleufú ya nos adentrábamos nuevamente en la Cordillera de los Andes y sus postales australes.

Tras una expedita aduana argentina ya estábamos de regreso en Chile. Un camino de 10 kilómetros nos separaba del pueblo de Futaleufú, con una flora en una paleta de tonos verdes, amarillos y morados, con imponentes montañas de guardaespaldas. Almorzamos, nos hidratamos y realizamos averiguaciones relativas a lo que nos tocaba de ruta en el día.

Por la ruta CH-231 perfilamos el rumbo hacia el oeste, en dirección a Villa Santa Lucía, lugar donde conectaríamos con la Carretera Austral. La vía es de aproximadamente 80 km de ripio, en buenas condiciones, con obras al momento de circular y con un par de trepadas/bajadas que podrían complicar, pero nada del otro mundo. Testigos naturales de esta ruta son el lago Lonconao, el río Futaleufú y el lago Yelcho.

Por el buen ritmo que llevábamos en ruta, ya en Villa Santa Lucía, que en 2017 fue prácticamente sepultada por un aluvión, decidimos continuar hasta Chaitén por la Ruta 7, que en este tramo está prácticamente toda pavimentada. La importancia de llegar a esta ciudad es que ahí conseguiríamos los pasajes para tomar las barcazas que nos llevarían hasta Hornopirén.

Ya al atardecer estábamos instalados en Chaitén, pero aún sin los tickets. Y para peor, una de las dos compañías que cubren la ruta bimodal (mar-tierra-mar) no tenía disponibilidad de cupos. Esto nos obligaba a ir al día siguiente a la oficina de la naviera a conseguir los pasajes, o si no embarcarnos hacia Quellón (Chiloé), que tampoco teníamos la seguridad de contar con espacio.

Una advertencia para los viajeros. Chaitén no es una gran ciudad, a pesar de su importancia como punto de conexión con el sur de Chile ya que es pasada obligada via terrestre. Su infraestructura hotelera y gastronómica no es tan amplia ni mucho menos para gustos más exigentes. Otra sorpresa, el precio del combustible es elevado: casi $1.5 dólares el litro.

A la mañana del tercer día nos dirigimos a la oficina de la empresa Somarco (la otra naviera es Austral) y ¡conseguimos los pasajes!. Sin tomar desayuno, cargamos las motos, dejamos la cabaña y nos dirigimos rápidamente a Caleta Gonzalo (distante a 56 km, de los cuales la mitad son de ripio), ya que en ese lugar debíamos presentarnos para tomar el primer ferry que nos llevaría a Fiordo Largo. Una vez desembarcados se recorren 10 km de ripio hasta Leptepu, donde se toma un segundo ferry, que tras 3 horas y media de navegación nos lleva a Hornopirén.

Denominada la “puerta norte de la Carretera Austral”, Hornopirén por si solo ya es un atractivo turístico, con el parque nacional homónimo y múltiples alternativas de entretención y actividades en contacto con la naturaleza. Desde aquí seguimos ruta norte por 60 km de un camino en obras, que nos presentó más de una sorpresa, pasando por superficies de pavimento, barro, gravilla, ripio y hasta trumao, un tipo de arena de aspecto sólida pero muy porosa, fina y poco compacta, semejante al fesh-fesh.

Finalmente en Caleta Puelche tomamos la tercera y última barcaza que nos llevó hacia Caleta Larena, cruzando el estuario de Reloncaví. Los últimos 45 kilómetros los hicimos en una ruta pavimentada, en excelente estado, con un atardecer maravilloso de fondo que nos deja en Puerto Montt, nuestro destino.

Desde el “kilómetro 0” de la Ruta 7 cerramos este viaje express de 3 días por Patagonia y Carretera Austral. Leo sus mensajes y consultas en los comentarios.

Que tengan un buen Trip En Moto.